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Los Sabios Sram responden.

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Los Sabios Sram responden.

Mensaje  Admin el Vie Dic 24, 2010 8:27 pm

Los Sabios Sram responden. Holas.

En este tema pueden ir dejando sus dudas a nuestros Sabios Srams, y ellos las podrán ir respondiendo en este mismo tema.

Cada cierto tiempo reagrupare las preguntas en el primer post, dejando el tema limpio de post para una mejor lectura y organización.

Nuestros sabios sram son:

Feldking


CITA
Hola!

La historia de mi vida ha sido bastante extraña, nací en un lugar cercano a la torre de Gisgul soy hijo de un padre Brakmar, que como todos, mantenia sediento de sangre y disfrutaba ver gente morir, más aún si cortaba los cuellos de sus victimas con sus filosas dagas. A la vez mi madre era una sacerdotiza Bontariana conocida por curar las enfermedades más raras y ayudar a los niños que se perdian cerca de nuestra posada, de hecho la mejor alquimista de la zona.

Realmente se siente bastante extraño tener padres con diferentes modos de pensar, pero en mi caso, decidi seguir a mi padre en Brakmar. Normalmente, no soy una persona muy violenta, en mi caso me gusta explorar zonas y luchar contra bestias, e incluso desde pequeño derrotaba a los más fuertes jalatós que podias encontrar en Tainela.

El hecho de que mis padres tuvieron un romance escondido; pues para aquellas épocas en las que decidieron unirse para compartir eternamente el uno con el otro, las personas solian indentificarse mucho con su bando, trajo graves y traumantes consecuencias para mí. Así es, un intruso delató todo lo que habían construido durante estos años, y Ema, designó a mi padre después de cambiar unos pergaminos, para que asesinara a mi madre, ese día, será el día que jamás olvidaré, mi padre se habia convertido en una bestia, cientos de espectadores (incluyendome) vímos como fué capaz de sacar los ojos de su propia esposa, mientras ella pedía y suplicaba mientras revelaba todo el secreto del amorío a los que estabamos allí presentes. Desafortunadamente, para mí, se fué mi ser más amado todo lo que me queda de ella es el dragún negro que me regaló cuando cumpli 5 años de edad, mi mejor amigo, pues nuestra casa fué quemada.

Mi padre, tampoco tuvo un final muy feliz, Oto mustam, asignó a más 150 milicianos para que lo raptasen por traicionar a su nación casandose con una bontariana, aunque logró matar a mas de la mitad, su cuerpo lo traicionó y cayó en la tierra a causa del agotamiento, el mismo día el fué ejecutado en la torre de brakmar, Oto mismo, se encargó de cortar su cabeza con la espada brakmariana a pesar de que fué uno de los mejores luchadores y guerreros que habían existido.

Y bien, después de tanto drama, y feas historias, decidí marcharme y alejarme de la civilización, y vivir con mi dragún en el santuario de los dragohuevos, un sitio tenebroso, donde soy respetado por las propias bestias y las personas no se atreven a entrar, porque saben que estaré ahí. Creo que soy uno de ellos, solo te advierto.. sé cuidadoso cuando intentes evadir mi territorio, podrías encontrar lo que no buscaste.


Buriburillo

CITA
"Buenos días.

Soy Sent, discípulo del sombrío y tenebroso dios sram, unido a él en cuerpo y alma desde aquella nublada tarde de hace exactamente 10 años …

Las gotas de la fría lluvia golpeaban con fuerza sobre mi empapada capucha de color turquesa. Desde lo alto de la colina podía ver la tenue luz que iluminaba el interior de casa de mis padres de acogida. Pero no me maltratarían más, no dejaría que su incesante látigo se clavara una vez mas en mi amoratado cuerpo, los había dejado atrás, habían sido un capítulo más de los siete años de mi mal afortunada vida. Ni esos insolentes Zurcaraks malhumorados, ni nadie conseguiría que se me quitase de la cabeza la idea entregarme a la religión de la isla desconocida, la religión de los maestros de las artes marciales, de la bebida sin fin, la religión Pandawa. Sin dudarlo me encaminé hacia el templo de la que, con un poco de suerte, sería mi futura religión. Después de caminar sin descanso durante días, estaba allí, delante de la mullida y resbaladiza caña de bambú que daba acceso al templo de la religión a la que anhelaba pertenecer desde donde conseguía recordar, mi mayor sueño estaba a punto de hacerse realidad. Después de permanecer unos minutos mas bajo aquella lluvia que me había acompañado a lo largo de mi viaje, me decidí a enfilarme por la estrecha caña. El templo era una sala, pintada en su mayor parte de color blanco, con decorados de manchas negras. Había cañas de bambú por todos lados. Detrás de unas puertas se podía oír una voz ronca decir:

-Eres penoso, ni tus padres debieron concebirte, eres la vergüenza del mundo de los 12- chillaba la misteriosa voz.

Al momento un niño de mi misma edad salió corriendo de la habitación, con los ojos inundados en lagrimas. Entré en ella, en su interior solo se podía ver a un viejo maestro pandawa, el cual aun maldecía al niño anterior cuando se percató de mi presencia.

-Buenos días, mi nombre es Sent, y procedo de la región de Gisgul- explique, intentando disimular el temblor de mis piernas.

-Así que un brakmariano … muéstrame lo que sabes hacer- comento el viejo pandawa.

Inmediatamente fije mi mirada en unos bambús que se encontraban justo detrás del maestro pandawa, los cuales cayeron a trozos. El maestro ni se inmutó al darse cuenta del enorme poder que poseía. Simplemente se dedicó a fruncir el ceño y a mover la cabeza de un lado a otro en signo de desaprobación al mismo tiempo que decía:

-Los jóvenes de hoy en dia no teneis poder alguno mas que el del egoísmo y el de la soberbia, y tu, tu eres el peor de todos. Te crees el mejor pero no eres ni el ultimo, ni siquiera perteneces al grupo de jóvenes con poderes eres un simpe niño sin la capacidad suficiente para ejercer el poder sobre un simple tofu-

Al oír estas palabras, me enfurecí de tal manera que fije todo mi poder sobre el arrogante pandawa que lanzaba insultos sobre mí. Tenía la cabeza cabizbaja intentando hacerme comprender a mi mismo que no debía atacar al maestro, puesto que mis probabilidades de entrar en el clan, se esfumarían.

-Nunca debiste haber nacido, solo traes problemas-

La gota que colmaba el vaso acababa de salir de la boca de aquel estúpido maestro. Deje actuar mis ganas de venganza sin reparo alguno, levante la cabeza abrí los ojos y chillé todas mis fuerzas al mismo tiempo que dirigía todo mi poder hacia el maestro. Un rallo de color azul salió de mi pecho y golpeó fuertemente al pandawa el cual reventó en mil pedazos.

Manchado por la sangre de mi víctima y agotado por el largo viaje que había hecho me dejé caer al suelo de rodillas. Observaba el hueco en la pared que había provocado mi ataque, cuando de repente, de en medio de él apareció una figura. Tenía la cara completamente tapada por una capucha.

-Impresionante -exclamó la figura mientras aplaudía. Al momento me cogió del brazo y me teletrasnportó a una húmeda cueva. Me encontraba justo en el centro de la sala. Enfrente mío se encontraba el sram.

-Eres la persona mas poderosa que he conocido nunca, chiquillo. Mi religión es la mas apropiada para ti, los maestros srams, te enseñaremos a manejar toda la fuerza que el todo poderoso Sram nos ha concedido.- Explicó, alzando gradualmente la voz.

Me imaginé vistiendo de la misma manera que aquel misterioso hombre. ¿Qué otra opción tenía? Había matado a un hombre, no me aceptarían en ninguna otra religión, era un bicho raro, un marginado.

-Está bien, acepto su apuesta con una condición, se me integrará socialmente en su religión y se me respetará como cualquiera de los demás integrantes de esta religión, sin tener en cuenta la condición de menor de edad.

El sram sonrió, y le tiró un botecito de cristal, con un contenido de color negro.

-Bébelo- me ordenó el sram.
Y sin pensármelo dos veces, abrí el frasco y lo arroje por completo en el interior de mi garganta. Noté que me hervía la sangre, los huesos me dolían, tenía los ojos cerrados a causa del dolor, peor al notar una sensación extraña en la piel, los abrí sin dudarlo, la carne me había desaparecido, el dolor cesó. Me incorporé y solté una sonada carcajada, me había convertido en un sram.

Desde entonces, la oscuridad ha sido mi único hogar y las tinieblas mi única compañía. El pasado me persigue por las sombrías calles y desolados caminos de mi largo viaje, evitarlo y colaborar con mis hermanos son los únicos propósitos de mi vida sin destino."

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